
Mientras que los promotores de la industria biotecnolo´gica alegan que el cultivo de transge´nicos redunda en mayores ganancias, las fuentes que no son de la industria, como la USDA han concluido que la agricultura convencional es tan redituable como, o incluso ma´s redituable que el cultivo de variedades transge´nicas. Tal como lo hemos visto, estudios independientes han demostrado adema´s que el cultivo de transge´nicos va de la mano con un mayor uso de plaguicidas, y con rendimientos equivalentes o incluso inferiores si se los compara con sus contrapartes convencionales, contradiciendo lo que sostiene la industria biotecnolo´gica. En lo que respecta a los consumidores, no hay ningu´n beneficio derivado de un mayor uso de plaguicidas y de rendimientos equivalentes o menores, adema´s de que la modificacio´n gene´tica no ha mejorado la calidad de los alimentos.
La adopcio´n de cultivos de mai´z, algodo´n, soja y colza transge´nicos ha avanzado a un ritmo muy acelerado en Estados Unidos, principalmente debido a la 'conveniencia' de las operaciones con las variedades tolerantes a herbicidas. La mayori´a de los informes concuerdan en que los sistemas de cultivos transge´nicos conducen a una reduccio´n en la mano de obra en el predio y a una mayor flexibilidad en los tiempos de aplicacio´n de los herbicidas. Estos dos beneficios, sin embargo, facilitan la actual concentracio´n de la tierra agri´cola en manos de un nu´mero cada vez menor de agricultores empresariales.
Adema´s, la flexibilidad y la reduccio´n de costos en mano de obra que beneficia a los grandes productores, no siempre se traducen en un mayor re´dito econo´mico. La USDA reconocio´ anteriormente que “la adopcio´n de variedades de soja tolerante a herbicidas no tuvo un impacto significativo en las ganancias netas de las granjas, ni en 1997, ni en 1998”, y que incluso, “la adopcio´n del mai´z Bt tuvo un impacto negativo sobre las ganancias netas en los establecimientos agri´colas especializados en la produccio´n de mai´z”.
Con el problema creciente de las malezas resistentes al Roundup, el efecto de 'conveniencia' del sistema RR esta´ comenzando a disiparse, y los costos esta´n aumentando en la medida en que se necesitan ma´s aplicaciones de herbicidas.
Parece ser que los principales beneficiarios de los cultivos transge´nicos sembrados en la u´ltima de´cada han sido las empresas transnacionales que los venden, en particular
Monsanto. El creciente control que ejerce esta empresa sobre el suministro de semillas, la investigacio´n y persecucio´n agresiva de los agricultores por supuestas violaciones de los derechos de patentes, y su sorprendente influencia en las poli´ticas y reglamentaciones gubernamentales, han caracterizado el contexto en el que se ha dado la revolucio´n transge´nica en la agricultura estadounidense.
Millones de ha´ en 2004, ha estado acompan~ado de impactos negativos significativos, tanto ambientales como sociales. La expansio´n de la soja en Argentina ha ido de la mano con la deforestacio´n, erosio´n de suelos, mayor uso de glifosato, concentracio´n de la tierra, y una reduccio´n progresiva del nu´mero de predios familiares.
Los agricultores argentinos, a diferencia de sus contrapartes norteamericanas, fueron capaces de plantar soja transge´nica sin que se le aplicaran restricciones relativas a los derechos de propiedad intelectual, o al pago de regali´as. Si bien Monsanto en 1995 solicito´ la aprobacio´n de una patente para su soja RR en Argentina, la misma nunca fue otorgada.
El conflicto se ha recrudecido desde junio de 2005, cuando Monsanto presentó demandas judiciales contra los cargamentos de torta de soja de Argentina con destino a Euorpa, argumentando una posible violacio´n de sus derechos de patente sobre el gen RR en Europa. En 2006, Monsanto fue capaz de detener un promedio de un barco por semana durante un peri´odo de varios meses, y posteriormente inicio´ varias causas judiciales: tres en Espan~a, una en Holanda y una en Dinamarca. En agosto de 2006, el gobierno argentino informo´ que los expertos legales de la Comisio´n Europea habi´an observado que la legislacio´n de la UE no es aplicable a los derivados de los productos patentados. Sin embargo, en la medida en que la opinio´n de los expertos no es vinculante en las cortes nacionales, Monsanto ha desestimado su importancia. Al momento no se ha llegado a ningu´n acuerdo, y Monsanto continu´a reclamando derechos de propiedad intelectual no so´lo sobre la soja 'viva', sino tambie´n sobre los productos derivados como la torta de soja que ingresa


