miércoles, 9 de junio de 2010

¿Quién se beneficia de los cultivos transgénicos?


Mientras que los promotores de la industria biotecnolo´gica alegan que el cultivo de transge´nicos redunda en mayores ganancias, las fuentes que no son de la industria, como la USDA han concluido que la agricultura convencional es tan redituable como, o incluso ma´s redituable que el cultivo de variedades transge´nicas. Tal como lo hemos visto, estudios independientes han demostrado adema´s que el cultivo de transge´nicos va de la mano con un mayor uso de plaguicidas, y con rendimientos equivalentes o incluso inferiores si se los compara con sus contrapartes convencionales, contradiciendo lo que sostiene la industria biotecnolo´gica. En lo que respecta a los consumidores, no hay ningu´n beneficio derivado de un mayor uso de plaguicidas y de rendimientos equivalentes o menores, adema´s de que la modificacio´n gene´tica no ha mejorado la calidad de los alimentos.

La adopcio´n de cultivos de mai´z, algodo´n, soja y colza transge´nicos ha avanzado a un ritmo muy acelerado en Estados Unidos, principalmente debido a la 'conveniencia' de las operaciones con las variedades tolerantes a herbicidas. La mayori´a de los informes concuerdan en que los sistemas de cultivos transge´nicos conducen a una reduccio´n en la mano de obra en el predio y a una mayor flexibilidad en los tiempos de aplicacio´n de los herbicidas. Estos dos beneficios, sin embargo, facilitan la actual concentracio´n de la tierra agri´cola en manos de un nu´mero cada vez menor de agricultores empresariales.

Adema´s, la flexibilidad y la reduccio´n de costos en mano de obra que beneficia a los grandes productores, no siempre se traducen en un mayor re´dito econo´mico. La USDA reconocio´ anteriormente que “la adopcio´n de variedades de soja tolerante a herbicidas no tuvo un impacto significativo en las ganancias netas de las granjas, ni en 1997, ni en 1998”, y que incluso, “la adopcio´n del mai´z Bt tuvo un impacto negativo sobre las ganancias netas en los establecimientos agri´colas especializados en la produccio´n de mai´z”.

Con el problema creciente de las malezas resistentes al Roundup, el efecto de 'conveniencia' del sistema RR esta´ comenzando a disiparse, y los costos esta´n aumentando en la medida en que se necesitan ma´s aplicaciones de herbicidas.

Parece ser que los principales beneficiarios de los cultivos transge´nicos sembrados en la u´ltima de´cada han sido las empresas transnacionales que los venden, en particular
Monsanto. El creciente control que ejerce esta empresa sobre el suministro de semillas, la investigacio´n y persecucio´n agresiva de los agricultores por supuestas violaciones de los derechos de patentes, y su sorprendente influencia en las poli´ticas y reglamentaciones gubernamentales, han caracterizado el contexto en el que se ha dado la revolucio´n transge´nica en la agricultura estadounidense.

Millones de ha´ en 2004, ha estado acompan~ado de impactos negativos significativos, tanto ambientales como sociales. La expansio´n de la soja en Argentina ha ido de la mano con la deforestacio´n, erosio´n de suelos, mayor uso de glifosato, concentracio´n de la tierra, y una reduccio´n progresiva del nu´mero de predios familiares.

Los agricultores argentinos, a diferencia de sus contrapartes norteamericanas, fueron capaces de plantar soja transge´nica sin que se le aplicaran restricciones relativas a los derechos de propiedad intelectual, o al pago de regali´as. Si bien Monsanto en 1995 solicito´ la aprobacio´n de una patente para su soja RR en Argentina, la misma nunca fue otorgada.

El conflicto se ha recrudecido desde junio de 2005, cuando Monsanto presentó demandas judiciales contra los cargamentos de torta de soja de Argentina con destino a Euorpa, argumentando una posible violacio´n de sus derechos de patente sobre el gen RR en Europa. En 2006, Monsanto fue capaz de detener un promedio de un barco por semana durante un peri´odo de varios meses, y posteriormente inicio´ varias causas judiciales: tres en Espan~a, una en Holanda y una en Dinamarca. En agosto de 2006, el gobierno argentino informo´ que los expertos legales de la Comisio´n Europea habi´an observado que la legislacio´n de la UE no es aplicable a los derivados de los productos patentados. Sin embargo, en la medida en que la opinio´n de los expertos no es vinculante en las cortes nacionales, Monsanto ha desestimado su importancia. Al momento no se ha llegado a ningu´n acuerdo, y Monsanto continu´a reclamando derechos de propiedad intelectual no so´lo sobre la soja 'viva', sino tambie´n sobre los productos derivados como la torta de soja que ingresa



ALIMENTOS TRANSGÉNICOS NO RESUELVEN HAMBRE EN EL MUNDO

Razones que explican por qué la biotecnología no garantizará la seguridad alimentaria, ni protegerá el ambiente ni reducirá la pobreza en el tercer mundo .

Las compañías biotecnológicas frecuentemente afirman que los organismos modificados genéticamente (OsMG) - específicamente las semillas transformadas genéticamente - son descubrimientos científicos indispensables necesarios para alimentar el mundo, proteger el ambiente y reducir la pobreza en países en desarrollo.

Esta opinión se apoya en dos suposiciones críticas las cuales cuestionamos.

La primera es que el hambre se debe a una brecha entre la producción de alimentos y la densidad de la población humana o tasa de crecimiento.

La segunda es que la ingeniería genética es la única o mejor forma de incrementar la producción agrícola y, por tanto, enfrentar las necesidades alimentarias futuras.

Nuestro objetivo es objetar la noción de biotecnología como una solución de bala mágica a todos los males de la agricultura, mediante la aclaración de conceptos erróneos relacionados con estas suposiciones implícitas.

1. No hay relación entre la ocurrencia frecuente de hambre en un país dado y su población. Para cada nación densamente poblada y hambrienta como Bangladesh o Haití, existe una nación escasamente poblada y hambrienta como Brasil e Indonesia. El mundo produce hoy más alimento por habitante que nunca antes. Existe suficiente para suministrar 4.3 libras por persona cada día: 2.5 libras de grano, frijoles y nueces, aproximadamente l libra de carne, leche y huevos y otra libra de frutas y vegetales.

Las verdaderas causas del hambre son la pobreza, la desigualdad y la falta de acceso. Demasiadas personas son muy pobres para comprar el alimento que está disponible (pero frecuentemente pobremente distribuido) o carecen de la tierra y recursos para cultivarlos ellos mismos (Lappe, Collins and Rosset 1998).

2. La mayoría de las innovaciones en biotecnología agrícola han sido dirigidas a obtener ganancias más bien que empujados por la necesidad. La verdadera fuerza propulsora de la industria de ingeniería genética no es hacer a la agricultura del tercer mundo más productiva, sino preferiblemente generar ganancias (Busch et al 1990).

Esto se ilustra al revisar las principales tecnologías hoy en el mercado: a) cultivos resistentes a los herbicidas tales como los frijoles de soya "Roundup Ready" de Monsanto, semillas que son tolerantes al herbicida Roundup de Monsanto, y b) cultivos "B1" las cuales son transformados por ingeniería genética para producir su propio insecticida.

En el primer caso, la meta es ganar una mayor participación en el mercado para un producto patentado y en el segundo, promover las ventas de semillas al costo de dañar la utilidad de un producto clave en el manejo de una plaga (el insecticida microbiano basado en el Bacillus thuringiensis) en el que confían muchos granjeros, incluyendo la mayoría de los granjeros orgánicos, como una alternativa poderosa contra los insecticidas.

Estas tecnologías responden a la necesidad de compañías biotecnológicas de intensificar la dependencia de los granjeros a las semillas protegidas por el llamado "derechos de propiedad intelectual", los cuales se oponen a los derechos de antaño de los granjeros de reproducir, compartir o almacenar semillas (Hobbelink 1991).

Cada vez que sea posible las corporaciones solicitarán a los granjeros comprar los suministros de la marca de su compañía y prohibirán a los granjeros guardar o vender semilla. Al controlar el germoplasma de la semilla para la venta y forzar a los granjeros a pagar precios inflados por paquetes de semillas químicas, las compañías están determinadas a extraer la mayor ganancia de su inversión (Krimsky y Wrubel 1996).

3. La integración de las industrias de semillas y químicas parece destinada a acelerar incrementos en los gastos por acre de semillas más productos químicos, lo que procura significativamente menos utilidades a los cultivadores. Las compañías que desarrollan cultivos tolerantes a los herbicidas están tratando de cambiar tanto costo por acre como sea posible del herbicida hacia la semilla por la vía de los costos de la semilla y/o costos tecnológicos. Las reducciones crecientes en los precios de los herbicidas estarán limitadas a los cultivadores que compren paquetes tecnológicos.

En Illinois, la adopción de cultivos resistentes a los herbicidas constituye el más caro sistema de semilla de frijol de soya más pesticida en la historia moderna - entre US$40.00 y US$60.00 por acre en dependencia de los precios, presión de infestación, etc. Tres años atrás, el promedio de los costos de semilla más control de plaga en fincas de Illinois era de US$26 por acre y representaba 23% de los costos variables: hoy representan 35-40% (Benbrook 1999). Muchos granjeros están dispuestos a pagar por la simplicidad y robustez del nuevo sistema de manejo de plagas, pero tales ventajas pueden tener corta duración ya que surgen problemas ecológicos.

4. Pruebas experimentales recientes han mostrado que las semillas fabricadas por ingeniería genética no aumentan el rendimiento de los cultivos. Un estudio reciente del USDA Servicio de Investigación Económica muestra que los rendimientos de 1998 no fueron significativamente diferentes en cultivos provenientes de la ingeniería genética contra los que no provenían de la ingeniería genética en 12 de las 18 combinaciones de cultivo/región. En las seis combinaciones de cultivos/región donde los cultivos Bt , exhibieron rendimientos crecientes entre 5-30%. El algodón tolerante al glifosfato no mostró aumento significativo del rendimiento en ninguna región donde fue encuestado.

Esto fue confirmado en otro estudio que examinaba más de 8,000 pruebas de campo, donde se encontró que las semillas de soya Roundup Ready producían menos bushels de frijoles de soya que variedades similares producidas convencionalmente (USDA, 1999).

5. Muchos científicos explican que la ingestión de alimentos construidos por ingeniería genética no es dañina. Sin embargo, la evidencia reciente muestra que existen riesgos potenciales al comer tales alimentos, ya que las nuevas proteínas producidas en dichos alimentos pueden: actuar ellas mismas como alergenos o toxinas, alterar el metabolismo de la planta o el animal que produce el alimento, lo que hace a éste producir nuevos alergenos o toxinas, o reducir su calidad o valor nutricional como en el caso de los frijoles de soya resistentes a los herbicidas que contenían menos isoflavones, un importante fitoestrógeno presente en los frijoles de soya, que se considera protegen a las mujeres de un número de cánceres



En general, mientras mayor sea la presión de selección en el tiempo y espacio, más rápida y más profunda la respuesta evolucionaria de las plagas. Una razón obvia para adoptar este principio es que reduce la exposición de la plaga a los pesticidas, lo que retarda la evolución de la resistencia. Pero cuando el producto es preparado por ingeniería genética dentro de la misma planta, la exposición de la plaga salta de mínima y ocasional a exposición masiva y continua, lo que acelera dramáticamente la resistencia (Gould 1994).

El Bt será rápidamente inútil tanto como peculiaridad de las nuevas semillas al igual que como una vieja ayuda rociado cuando resultaba necesario por los granjeros que desean escapar de la rutina de los pesticidas (Pimentel et al 1989).

La lucha global por participación en los mercados está llevando a las compañías a desplegar masivamente cultivos transgénicos en todo el mundo (más de 30 millones de hectáreas en 1998) sin el adecuado avance en la experimentación de impactos a corto o largo plazo en la salud humana y en los ecosistemas. En los EEUU, la presión del sector privado ha llevado a la Casa Blanca a decretar "sin diferencia sustancial" la comparación entre las semillas alteradas y las normales, evadiendo así la prueba normal del FDA y el EPA.

Documentos confidenciales hechos públicos en un litigio por demanda en curso, reveló que los propios científicos del FDA no coinciden con esta determinación. Una razón es que muchos científicos están preocupados de que el uso en amplia escala de cultivos transgénicos plantea una serie de riesgos ambientales que amenazan la sustentabilidad de la agricultura (Goldberd, 1992: Paoletti y Pimentel, 1996: Snow y Moran 1997: Rissler y Mellon, 1996: Kendall et al 1997 y Royal Society, 1998):

miércoles, 2 de junio de 2010

Alimentos transgenicos



Sus comienzos
En sus comienzos, la ingeniería genética se utilizó para producir sustancias de uso farmacéutico, como la insulina, vía la modificación genética de microorganismos. Con los posteriores desarrollos aquellas investigaciones preliminares se aplicaron y derivaron en la obtención de vegetales y animales modificados genéticamente de forma tal de mejorar sus propiedades implícitas. Los objetivos y mejoras principales a los que se apuntaba eran los de obtener mayor vida comercial en los productos, resistencia a condiciones ambientales más agresivas (heladas, sequías, distintos tipos de suelos), resistencia a herbicidas más fuertes y potenciar la autodefensa contra plagas e insectos.
El primer alimento, modificado por la ingeniería, en ser producido para el consumo masivo fue el tomate Flavr Svr.
Los alimentos que posteriormente se modificaron fueron la soja transgénica, en la cual se modificó su constitución para hacerla más resistente a herbicidas y el maíz, al que se le modificó para resistir determinados insectos y generar mayores rindes por cultivo y cosecha.
Desde muchos puntos de vista, las perspectivas de esta tecnología son vastamente amplias por lo que actualmente existen varias decenas de otros productos listos para ser comercializados. Sin embargo, y aún a pesar de las amplias fronteras que esta ciencia tiene, debido a diversas razones la cantidad de productos disponibles en el mercado es muy reducida y acotada.


Opiniones opuestas
Como contracara de este tremendo avance tecnológico existe una segunda voz: La que se mantiene en contra de la manipulación genética de los alimentos y que enuncia que esta atenta contra la salud de la población. Estas voces de protesta se originan en que existen campos con diversas dudas concernientes al tema, que la ciencia no ha develado completamente.
Por esto, es que diversas organizaciones ambientalistas y ecologistas claman en favor de la agricultura biológica y orgánica, y promueven los alimentos de calidad que no aplican modificaciones o alteraciones genéticas, o utilizan agroquímicos y/o agrotóxicos para su crecimiento.
Dada la corta historia de este tremendo avance tecnológico, existe poca legislación que controle o regule la utilización de esta ciencia. Al respecto, una de las pocas condiciones que se deben cumplir son las de respetar una directiva europea de 1997 que obliga a que los productos transgénicos:
• Demuestren ser necesarios y útiles,
• Sean seguros para la salud humana y el medio ambiente,
• Que sus características sean las declaradas y se mantengan a través del tiempo,
• Que posean un etiquetado detallado que especifique si el producto está modificado genéticamente